Planificación fiscal

En nuestra firma nos encargamos de estudiar su situación particular y de confeccionarle un plan para llevar a cabo sus proyectos o ideas, de la manera más conveniente y minimizando su factura fiscal. Se trata de un estudio pormenorizado y detallado de sus circunstancias que le permitirá llevar a cabo sus decisiones con la mayor tranquilidad, conociendo de antemano los costes fiscales.

La planificación fiscal consiste en la legítima toma de decisiones del contribuyente, dirigidas a disminuir sus obligaciones tributarias, dentro de un marco de opciones que ofrece la normativa fiscal y que, por tanto, es plenamente legal. También se conoce como economía de opción, y el Tribunal Constitucional, en su Sentencia de 17 de febrero de 2000, la definió como «la posibilidad de elegir entre varias alternativas legalmente válidas dirigidas a la consecución de un miso fin, pero generadoras las una de alguna ventaja adicional respecto de las otras». En el ámbito anglosajón se utiliza el término «tax shelter».

Actualmente, la mayoría de actos o negocios que llevan a cabo tanto empresas como particulares tienen una considerable repercusión fiscal. Es más, en ocasiones sucede que la fiscalidad de una operación frena su puesta en marcha o su desarrollo, suponiendo un freno para la ejecución del plan previsto. Con la finalidad de conocer la carga tributaria de cada acto o negocio, en el despacho asesoramos sobre el modo más eficiente de llevar a cabo las ideas y proyectos de cada persona o entidad. La planificación fiscal alcanza su importancia en el hecho de que la aplicación de los tributos a una situación determinada no finaliza en el momento en que se ejecuta un plan, sino que en innumerables ocasiones tiene una implicación más allá de ese instante, llegando a condicionar la tributación futura de una decisión actual. Por ejemplo, en la sucesión de bienes entre padres, madres, hijos e hijas; en la sucesión de empresas entre generaciones familiares; en el ahorro de las personas físicas y las aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social; en las inversiones que pretendan realizar las empresas y que se amortizarán a través de varios años; en la reinversión de los fondos obtenidos de una transacción; en la repatriación de dividendos entre diferentes entidades dentro de un grupo de sociedades; etc.

La planificación fiscal alcanza numerosas posibilidades en el ámbito de la fiscalidad internacional.

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